
Que a Johnny Depp le gusten los personajes peculiares, es un hecho científicamente probado, y si hay que caracterizarse mejor que mejor, basta echarle un vistazo a
su filmografía. ¿Cómo olvidar la magia de
Eduardo Manostijeras, que siempre
volvía a casa por Navidad, al igual que
Mary Poppins y
Dumbo? Ahora por Navidad vuelven a casa los quilos de más, hasta la vieja tradición de enviar los (aviso: anglicismo)
Christmas se ha ido al carajo, y se perfilan las nuevas formas de entretenimiento del futuro: Versión Extendida del Señor de los Anillos para el día de Nochebuena, Navidad, 26, 27 y 28 de diciembre. Al Señor de los Anillos no lo linkeo porque no me apetece. Y punto. Y no se lo merece. Que está hasta en la sopa, y una se cansa.
Hablando de nostalgias navideñas, y es que en esto consiste este
post (anglicismo de nuevo, ¡ouch!), en una resaca navideña mal curada, quizás también nostalgia de la infancia, más vivos los recuerdos ahora que alguien se acordó de nuestras calladas súplicas y recuperó a
MacGyver para deleite de nuestros ojos, aunque ahora ya no sea tan guapo como entonces, ni tan alto ni tan majo y su sintonía sea machacona y repelente, ochentera a más no poder, y sus inventos inverosímiles, chufas, traídos por los pelos. ¿Segurían haciéndonos la misma gracia Los doblajes del
Humor Amarillo en nuestros días? ¿Y la Odisea de salvación frente a los lagartos alienígenas de
V seguría siendo amenazadora y terrorífica como entonces? Guardo con tanto cariño esos recuerdos, que no quisiera sufrir un desencanto. Ya me enfrenté una vez a
La Máquina del Tiempo, y no siempre podré salir victoriosa.
Por todo esto, no sé si quiero ver esta película, o será mejor guardar el recuerdo de este tremendo trailer (pinchando sobre el cartel se llega a Roma) que promete demasiado,
Willy Wonka, Willy Wonka, ese Johnny Depp en su salsa, y quizá quién sabe ahora, antes de verla, Tim Burton haciendo de nuevo el
bien o el
Mal.