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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2004.

01/11/2004

Kikilás

Sabía que iba a ser un niño desde que mi tía Ana cantó el ¡Bingo!
Bingo significa nuevo primo, aunque la primera vez que nos cantaron un bingo nos costó entenderlo. La noticia llegaba por manos de mi otra tía lianta, Pilarini. ¿Bingo? Ana tiene un bingo. ¿No querrá decir un bombo? Total, seguimos en la jerga de los sorteos...
Así que Ana tiene un bombo que ya se aprecia. Valeria, su niña, decía que "mamá en la barriga tiene a Andrea". Andrea es el bebé más mono del mundo, porque es casi el único que me hace caso. Apenas la vimos diez segundos esta tarde, cuando llegamos estaba dormida y su madre quiso despertarla. No podíamos volver a casa sin verla, era un trámite entre absurdo y doloroso. Mañana ingresan a Andrea y la operan el miércoles. No podíamos irnos a casa sin ver a Andrea. Javier, su hermano, me sonríe; se acuerda de Santa Olaja y nuestra tortuga. Está pasando la etapa de no dar besos. Valeria tampoco nos da besos nunca, y aún así son tan distintos...
Valeria adora a su prima y quería que su mamá tuviera en la tripa otra Andrea, y se enfadaba si le decías que iba a ser niño.
Aunque yo fui la primera que supo que iba a ser niño, lo supe desde que supe que teníamos un bingo, no me enteré hasta esta semana de cómo se iba a llamar, ni de la confirmación de que, en efecto, iba a ser niño. La confirmación no servía de mucho, porque ya lo sabía.
El nombre del futuro primo era secreto de estado hasta que ya todo el mundo lo sabía, y al final de todos, me enteré yo.
Ahora ya no es secreto, todos sabemos que Valeria va a tener un hermanito llamado Nicolás.
Ahora, si le preguntas a la niña que qué tiene mamá en la barriguita, la niña contesta, con una sonrisa de oreja a oreja y esa cara de ángel que tiene,
- Kikilás
- ¿Kikilás? - Le preguntas, sonriendote ante la gracia de una niña que aún no pronuncia bien las palabras, y ella te contesta
- ¡Kikilás no! ¡Es Kikilás! - Y allí te quedas planchada.
01/11/2004 01:14 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

12/11/2004

Meka ha muerto

En el transcurso de la investigación, trantando de esclarecer los hechos, limité la hora de la muerte entre las nueve de la noche del miércoles 3 de noviembre y la una, una y media del jueves 4 de noviembre. Repasando mis acciones, recordaba haber usado a Meka sobre las nueve de la noche, para transportar a mi ordenador (Mi niño) ciertas descargas desde el aula de informática. Habíamos salido de clase a las siete y media, y el resto del sindicato me esperaba en "El Burbia" (sede de la revolución) para evaluar y redactar ciertos documentos. Pero me embobé, (¡cómo no!) y pasé, calculo unos 40 minutos, en el aula de informática mientras Ángel trataba de convencerme de lo grande que era Carmen de no sé quién. Vaya planazo, tres siluetas recortadas en el horizonte de una colina... Me deshice de Ángel y de sus ansias cinefílicas como pude, aunque no fue la excusa tan grande y memorable como la de esta misma mañana (Tengo que dejarte, Angelillo, porque he subido hasta aquí sin kleenex...). Pasé por el Burbia pero todo ya había sido hablado, y no quedaban allí más que los de siempre. Así que enfilé para casa. Había, como siempre, coches atascando el paso de peatones en la Avenida del Castillo, a la altura de la Glorieta de Cine. Maldije, como todos los días al pasar por delante de esos coches, muchos de ellos reincidentes, a sus conductores y la tómbola dónde les habían regalado los cartnés. Subí a casa, no recuerdo en cuál de los tres ascensores, aunque intuyo que este no es un dato relevante. En casa, seguramente fui directa al ordenador para disfrutar de mis nuevas adquisiciones; estaba tan tranquila en la habitación hasta que picó Susanita (que no tiene un ratón sino una obsesión por Nacho Vidal). Reconozco que le hacía poco caso, ella sentada en el borde de mi cama, mirando una propaganda del Mobeltur y yo embebida (o embobada) con mis cosas. Sus pies se acercaban peligrosamente al cordon de Meka, que ya no volveré a colgarme al cuello. Desenchufé a Meka, y seguí con mi ardua tarea de ordenar y renombrar las carpetas de música. De repente algo en Susana recaló mi atención. Fuera lo que fuera, no pinta nada en esta historia porque Meka estaba sano y salvo en la mesa.
O eso yo pensaba. No puedo asegurarlo.
A la mañana del jueves, para cumplir un recado a unos chicos del foro, volví a internet, a la sala de ordenadores, pero en ella se había extendido una enfermedad llamada "Cata Virtual" (¿Para qué demonios quiere la gente probar vino por internet??) y los nuevos equipos habían desaparecido, dejando sólo a sus paso los viejos pentium, aquel con el win95 y el otro sin Sistema operativo... Decidí cumplir el propósito de mi mañana, más que nada para calmar el mono de internet, y me presneté en el CopySpace, con mi libreta de cosas por hacer en internet y mi pobre niño Meka. Casi una hora después, intenté acceder a Meka y transferirle aquella valiosa carpeta llenada de fotos y demás elementos recopilados de mil páginas, pero Meka no dio señales de vida. Achaqué este fallo, al ciber porque tal vez (vaya una razón más tonta se me ocurrió) tenían de alguna manera "capado" el windows para que no se utilizaran USB. No pensé más en ello hasta el lunes pasado, día 8 de noviembre, que fue cuando tuve necesidad de Meka. Pero Meka no respondía en ningún ordenador de la sala de Multimedia (aula 103), y empecé a preocuparme. Al llegar a casa, tenía la esperanza de que Meka, mi fiel Meka, respondiera conectado a Mi Niño, hacerle un formateo y volver a tenerlo como nuevo, tan útil él... A la noche, el Sr.F le echó una ojeada y certificamos su muerte: tenía una herida abierta en el costado, demasiado para ese frágil cuerpo azul semitransparente.
Los interrogantes aún planean sobre este oscuro hecho, y a la hora de redactar este informe, nuevas dudas se ciernen sobre el caso. Meka tenía 6 meses y en su día me costó 40€.

Mañana con un poco de suerte, celebraré la Inauguración del MediaMarkt arramplando con un nuevo Meka, y quizás su hermano grande el Disco duro externo que llevo comprándome desde el final del verano. Todo con la venia de mi padre, que se ha empeñado en venirse de compras oliéndose quizá la derrochada de mañana.
Vuelve el Rock Mesiánico... digo el Consumismo compulsivo, por las calles aflora la decoración de Navidad y no tardará la tele en freírnos con anuncios de juguetes y rehogarnos en anuncios de champán...
12/11/2004 20:41 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

13/11/2004

Propósitos (algunos buenos y otros no tanto) para esta semana que entra

Con este título, no me refería a empezar en serio a ir al ginmasio de una vez por todas, sino a las cosas que dejé pensiente tras la muerte de Meka, que tienen que ver con este blog y con mi recién estrenado JetFlash. Porqué no continué la saga es una buena pregunta. No hubiera soportado la muerte de otro Meka, teniendo en cuenta que el primer e ilustre fundador de la saga falleció en verano. Meka I el eterno era un viejo 486 heredado de mi tío, que me dio sus buenos momentos y bastantes disgustos cada vez que le daba por renegar de su lector de cd, o cogía una pataleta y se colgaba. Meka entró en coma el verano de 2003, tras una operación de urgencia en la que no mi tía y yo, tratábamos de salvar su configuración. Como si se hubiera tratado de una verdadera intervención, un pitido largo y pronunciado emergió de su carcasa amarillenta y llena de renegrones y se negó a arrancar. Fue en noviembre cuando me trajeron a Mi Niño, mi ojito derecho, a quien concedo todos los caprichos que me pide y que mi bolsillo puede afrontar. Este pasado verano -verano de 2004- decidí rebuscar entre las tripas y entresijos del viejo Meka originario por ver si en un momento de lucidez lograba instaurarle de nuevo la vida, algo útil se podría sacar aún de aquella vieja máquina. Dos horas y veinte tornillos sueltos más tarde, desistí. En el tiempo entre el coma del viejo ordenador y su "definitiva muerte" había heredado su nombre un lápiz USB azul -azul brasso- de forma estilizada y carcasa semitransparente, que permitía ver sus tripillas sin el menor atisbo de pudor.
Mi nueva adquisición, esta semana, me ayudará en la difícil tarea de cambiarle el logo al blog, y si la suerte me lo permite y recupero los .DOC olvidados de mi primera temporada en Ponferrada, inauguraré una nueva sección con el nombre de "Rememorando viejas glorias" con los artículos que en su día fueron publicados por Campus, la revista universitaria de mi campus.
Así que esos son mis buenos propósitos para la semana que entra, y como siempre los malos no se pueden escribir aquí...
13/11/2004 20:00 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

17/11/2004

Extraño alegato #1

Hace ya un tiempo, tanto que no recuerdo lo que llevaba puesto ese día, ni qué había desayunado en la mañana ni el motivo que nos había llevado a aquella situación (la amnesia recurrente es, en términos de estadística, el principal motivo de olvido de los recuerdos dolorosos); hace tanto tiempo que apenas recuerdo cómo era entonces, y no consigo ver si he cambiado en algo o me han crecido; sé que era una tarde soleada en el Campus de Ponferrada, aunque sólo esté segura del lugar y no del tiempo meteorológico.
Resulta que cuando oigo hablar a la gente de cosas que no sabe me enervo, y en esos casos prefiero apretar la mandíbula por dos razones evidentes que pueden devenir en la misma: cerrar la boca para no hablar y perderme en mis palabras, desinflarme; y cerrar la boca para evitar que la rabia, efervescente, imparable en su ascensión por mi estómago, esófago, estallara en mi boca. Ese era el plan: callar por no estallar ni desinflarme; sin decir por esto que mis razones fueran menos válidas que las de los demás, pero yo que me conozco, sé que razono mejor escribiendo que a voces, que era como iba a acabar todo, porque a mi padre nadie lo toca y es que ellos le estaban menospreciando aun sin saberlo.
Por ello, al margen de la reunión oficial, y en un principio con la única intención de ordenar mis pensamientos, imaginé que alzaba la voz en aquella reunión hasta un nivel razonable, y con todo el respeto del mundo soltaba al aire unas cuantas verdades.
Porque doquiera que voy preguntando me aseguran que las becas -¿quién ha sido? ¿alguien ha dicho polémicas? Conste que yo no he puesto juntas en una misma frase "polémicas" con "becas" o al menos juro sobre El retrato de Dorian Gray que no lo he escrito, porque la gente dice muchas cosas en momentos de ofuscación, y en momentos de inspiración- se rigen por los mismos estatutos que las del ministerio (disculpen las minúsculas) y que luego hay una comisión que lo decide.
A partir de aquí lo que expreso sólo ha sucedido en mi mente, y si acaso en la conciencia de algún privilegiado que la conserve.
Desgraciadamente dudo que sean las del ministerio, porque me resulta muy rato que el ministerio discrimine así a un colectivo como son los agricultores e hijos de agricultores. Porque la agricultura -actividad tristemente despreciada hoy en día- es el oficio más antiguo del mundo, y no como dicen por ahí que es la prostitución.
La prostitución, en las primeras etapas del hombre, no estaba reconocida como delito, porque todo viene de la naturaleza del hombre y su instinto de supervivencia. Se sabe bien poco en materia de sociología, pues todo se basa en suposiciones, y no soy yo precisamente quien conoce la verdad, pero fue más tarde, al surgir la especialización hombre cazador-mujer recolectora, que algunos especimenes decidieron especializarse en esta otra actividad. La separación tradicional de actividades es un estigma que aún está por curar, y que merece un articulito aparte.
Por todo esto, considero la prostitución posterior a la agricultura, que en su más primitiva forma consistía en recoger, en el lugar y el momento idóneos, los frutos que son para estas plantas sus esperanzas de futuro, ampliando así de esta forma la dieta de esos primitivos hombres de los que hemos evolucionado, y es así y no por generación espontánea que surgieron los vegetarianos, aunque como todo el mundo sabe no forman una especie aparte porque la reproducción entre carnívoros y vegetarianos es factible, y a veces salen hijos vegetarianos de padres carnívoros, y viceversa.
Todo esto a modo de introducción histórica, y se me permitirá que me extienda porque me está quedando bonita la disertación.
Pues bien, en la agricultura primitiva ese lugar y tiempo idóneos, regidos al azar por la naturaleza, se traducen hoy en día en lugares concretos (fincas heridas por arados) pero en un tiempo que aún designa la naturaleza: el determinado para cada producto, y en esto poco o nada ha cambiado desde la antigüedad, por mucho ciclo corto o largo que tenga el maíz.
Ese tiempo natural, tiempo biológico, queda distribuido por el agricultor de hoy en día en campañas. Y lleva cada una de ellas su preparación: se oxigena la tierra de la campaña anterior, cada cierto número de campañas se rota el cultivo -el barbecho está prácticamente en desuso a día de hoy, y es que la rentabilidad del campo en nuestros días no permite ese año de descanso de la tierra, que el hombre del campo ha cedido desde tiempos inmemoriales como forma de pago y agradecimiento a la naturaleza por sus servicios. Luego llega la siembra y el etc.
En una campaña el tiempo que implica cada fase está estrictamente asignado por esa entidad voluble, tan desconocida para nosotros, que es la madre naturaleza. Con esto quiero decir que por mucho que un agricultor quiera sacar dos campañas en un año le será imposible: puede sentarse a mirar cómo crecen sus plantas pero no por ello, ni por la intensidad y el deseo de su mirada, van a crecer más rápido. Es cierto también que un agricultor poco tiempo tiene para sentarse a ver cómo crecen sus plantas.
Ahora entenderéis adónde quiero llegar. Este concepto de campaña es confuso para el hijo de un funcionario, o de una cajera de supermercado, o para alguien que recibe rentas puntuales cierto día de cada mes.
En esto reside la gran diferencia. Un agricultor dedica prácticamente todo el año a cultivar un producto (en el caso de los productos anuales, claro está, los productos de invernadero y la recolección de piñones no tienen nada que ver) El producto está listo para ser recogido, y entrará a formar parte de la cadena de producción, en el momento idóneo que determina la naturaleza con las lluvias y temperaturas de cada año concreto. No antes de ese momento, antes de la maduración, ni después; no en una fecha concreta repetida periódicamente a lo largo del año.
El agricultor no puede vender el producto antes de recogerlo, y lo cierto es que no cobra en mano sino con un retardo. Al finalizar el año, el agricultor cobra por todo un año de esfuerzo, sudor y falta de sueño. Que nadie se engañe, pues con este ingreso, millonario, es cierto, el agricultor ha de sobrevivir durante el año siguiente, costearse la inversión de una nueva campaña y mantener a la familia si la tuviere.
A fin de año y a afectos contables, un agricultor percibe uno o varios ingresos muy seguidos, y no doce, uno cada mes, como hace una cajera de supermercado (profesión igual de respetable)
Todo esto viene porque a mi padre, agricultor de la remolacha, -sin por ello menospreciar a la sacarina, imprescindible para edulcorar las mentes de esos cuerpos demacrados por la enfermedad del siglo- si mi padre a fin de año, liquidación del año contable, tiene en su poder varios millones de las antiguas pesetas, que en el primer semestre del año van a ser invertidas para la campaña del año entrante -ilusiones puestas en semillas, abonos y sulfatos- le quedan para sobrevivir durante el segundo semestre del año unos míseros restos, y aquí que nadie se engañe, porque el margen de beneficio de la agricultura es mínimo, que apenas recompensa el esfuerzo, y hasta da vergüenza comprobar cómo tratan tan mal a la base de una sociedad, que es al fin y al cabo la agricultura, ya que en varios aspectos y sentidos se encuentra por los suelos.
Al fin parece que el señor vice-algo se salió con la suya, porque si a mí no me han dado una beca por ser hija de un agricultor, que a fin de año (y parece ser lo único que cuenta, los saldos a fin de año, ni declaración de la renta ni nada) resulta que soy una víctima del sistema; lo que no llego a adivinar es si soy una víctima política (y si en ese caso podría acogerme a ayudas para refugiados, o mandar una carta a la ONU o a la UNESCO) o si tan sólo soy víctima de un daño colateral, y en ese caso ya puedo tirarme de las barbas, que alguien vendrá detrás que me arreará (un poco más).
En conclusión no penséis que esto es un alegato en contra de las Becas, en realidad es un intento de justificar la prostitución en caso de verse obligada, por no recibir la beca una alumna de cine, a ejercer tan digno trabajo, con el único fin de costearse la Carrera...
¿Cómo voy a querer quedarme en el campo, viendo lo negras que pinta las cosas mi padre?
17/11/2004 20:29 Enlace permanente. Tema: Rememorando viejos tiempos No hay comentarios. Comentar.

22/11/2004

Extraño alegato #2 (Matrimonios mal avenidos)

Insiste la ciencia de la rumorología en desprestigiar a quien se precie, y ¡ay de aquel que no cuente en su haber con su propio chisme truculento, de esos que a veces llegan a ponerte la piel de gallina, o esos otros que hacen estallar en carcajadas para, con un silencio culpable, delatarse ante el individuo cuando éste pasa justo por delante!
Las apariciones del Rey de Roma son más chistosas que espeluznantes, aunque a veces te deje cara de limón cuando tú intentas sin éxito esconder tu sonrisa, tú que posiblemente pertenezcas al grueso de la población con magnetismo para estas situaciones, tú que te sientes injustamente calificado de gafe, ya que las consecuencias son tan similares. Que sepas que tu diagnóstico ha sido erróneo, gafe de palabra con tendencia a meter la pata y a hablar de las personas que justo justo se acercan por tu espalda. Simplemente padeces de incontinencia verbal, lo que tradicionalmente se ha llamado el Mal de las Marujas. La enfermedad del siglo pasado y la que arrasará este siglo. No volveré a dar mi opinión sobre la televisión de hoy en día, porque los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo, así de lo que no hable no existirá para mí. Bienaventurados los ciegos, porque no tienen que ver todo lo que yo veo, porque como cualquier mortal lleno mis huecos libres con grandes hermanos y ex de los ex de alguna vedette o vieja gloria.
Mi hermana pequeña me ha contado un rumor sobre una cantante muy chula y muy incestuosa que podría haber muerto de sobredosis. Lo cojo con pinzas, porque supongo que todos hemos pasado por la misma etapa en los primeros años de instituto, cuando los rumores pasan calientes de boca en boca, y es que en mis años de instituto sufrí varios accidentes de avión de Robbie Williams, y claro, cuando John John Kennedy cae en su avioneta o Aaliyah se estrella ya has llegado al punto de no creerte nada, como Santo Tomás, si no lo tocas. Porque además se dice de los españoles que vemos con las manos, y al decir "Dejame ver" ya todos lo interpretamos por un "Pásamelo". Como el caso de los hijos de Saddam, fotografiados cadáver para dar la vuelta al mundo, porque ya nadie se creía que hubieran muerto en la guerra y Bush y su gabinete se vieron obligados a enseñarlas, orgullosos. Digo yo que nadie conocerá mejor a los hijos de un dictador que alguien que viviera bajo ese régimen, y llega a mis oídos, pasando sólo por un intermediario de confianza (graciass y perdón ;) que aquellos de las fotos no eran ellos. Se pueden sacar muchas conclusiones. De las guerras mediáticas, y ya no de las guerras sino de países que van bien, yo ya no me fío. Pero la información en este caso me ha llegado casi directa, y no ha podido crecer tanto la bola para que ya no sea verdad el rumor, como ocurre muy a menudo.
Los rumores son como las bolas de nieve, y están emparentados de cerca con las leyendas urbanas. Creo que hace unos años llegó a mis oídos la historia de un chico, un adolescente, que iba a una discoteca, la stripper le subía con ella a la plataforma y empezaba a desnudarle, hasta dejarle en cueros. La semana pasada (que es una fecha imprecisa) me contaron de nuevo la historia, añadiendo algún detalle lamentable. Otra vez la fuente era de confianza, e incluso habló de la existencia de un video. He oído muchas otras leyendas, como la de los veraneantes en Cuba a quienes les roban todo menos el cepillo de dientes y la cámara de fotos, y que al revelar el carrete de vuelta a casa descubren que el cepillo, que han estado usando todo ese tiempo, había pasado por impúdicos lugares... Conozco más leyendas escatológicas, porque me las cuentan, y así transmitiéndose quien sabe si al principio la historia de los turistas fuera un poco más inocente. Y quien sabe si la gente que la lee de mi mano, cuente a su vez una versión más fuerte. Lo que quiero decir, es que los rumores e historias nos rodean, y así aquí en Ponferrada se han oído varios últimamente, como que hay un microondas escondido en un cuarto en la primera planta. Hay uno que afirma que un profesor guarda un látigo en su despacho, y quien lo contó era cómplice de tener un látigo, aunque me temo que no era para fines privados, sino para azotar alumnos. Se ha dicho que este año los de tercero no van a ser los niños bonitos. Otro que he oído a principios de curso, que me contaron susurrando y que me resisto a creer, es que este año no va a haber becas, y ahora que estoy llegando al final, reconozco que no tengo intención de hablar de los matrimonios mal avenidos, porque la gente que oyó el rumor cuando yo ya sabe quienes forman las partes del divorcio.
22/11/2004 09:00 Enlace permanente. Tema: Rememorando viejos tiempos No hay comentarios. Comentar.


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